martes, 19 de agosto de 2014

Lectora, escritora, tejedora.

La clave es escribir pensando que tu peor enemigo te va a criticar. Ayer leía que Flaubert revisó miles de veces cada frase de Madame Bovary. Metódico. No puedo.
Nunca he tenido la disciplina necesaria para ese tipo de cosas. Quizás no me enseñaron a ser así de disciplinada. Mi mamá me dejaba faltar al colegio cuando llovía, cuando no llovía y cuando había que ver una película. No la culpo, era genial. El tema es que hay miles de cosas que mi mamá me enseñó y que he olvidado y cambiado. La indisciplina no. Soy un desastre, una dispersa, cada vez que empiezo algo lo dejo a medias sin terminar. Me caigo mal.
Pero se acabó.

Voy a:
Leer. Siempre leer, estar siempre leyendo un libro, terminando uno para empezar otro.
Tejer. Relaja y es una satisfacción inmensa terminar algo con tus manos.
Escribir. No me creo el rollo de que es terapéutico, más lo es tejer. Estoy convencida de que es más que nada un orden. Entrega estructura. El lenguaje puede ser tan caótico y disperso que escribir para que todo quede grabado en alguna parte es permanente, es ordenado y es necesario.

Haré todo esto todos los días, será mi principal y primera disciplina.
Se decreta.